Cubierta ajardinada.

Estrategia bioclimática.

Una cubierta ajardinada o cubierta verde es una superficie de cubierta preparada para alojar vegetación y/o para el disfrute del uso humano. Las cubiertas ajardinadas pueden ser utilizadas como terrazas convencionales, patios, zonas de recreo, zonas de juegos infantiles, zonas lúdicas, etc.

Además de proporcionar un espacio vital adicional, tienen otras muchas ventajas económicas y ecológicas, como la prolongación de la vida útil de la cubierta, la reducción del ruido y la contaminación en el interior de las viviendas, la retención de agua, el ahorro energético o la mejora del clima y del paisaje urbano.

La mejora de espacio que supone tener una una cubierta ajardinada permite, sin coste adicional, tomar aire fresco y disfrutar de buenas vistas en privado. Son un excelente recurso para mejorar la calidad de vida tanto en propiedades públicas como privadas.

Ventajas del sistema:

Entre las principales ventajas de esta estrategia bioclimática, destaca que purifica y refresca el aire del entorno, filtrando a su vez el agua de precipitación de sustancias nocivas.

Este tipo de cubiertas tienen un gran impacto en la salubridad de los ocupantes de los edificios al ser capaces de crear una capa protectora frente a la radiación solar y una más que notable mejora en reducción sonora exterior.

●Materiales reciclados: Todos los elementos de drenaje de las cubiertas ajardinadas están fabricados con materiales reciclados o procedentes de la naturaleza, contribuyendo de este modo a la preservación de las materias primas.

● Retención de agua: Son capaces de retener hasta un 90% del agua de lluvia, de donde una gran parte será devuelta a la atmosfera y el resto fluirá de manera retardada a los sistemas de desagüe. Estos podrán diseñarse con menor sección y el consecuente ahorro en costes de construcción.     

● Mejora del clima urbano: Reducen el calentamiento atmosférico y elevan la humedad ambiental creando así un clima más limpio agradable.

● Reducción de la contaminación: Actúan como un filtro que retiene elementos tóxicos, contribuyendo de este modo a una reducción de la contaminación atmosférica. El sustrato presente en la cubierta, filtra el agua recogida de lluvia y reduce las sustancias nocivas.

● Protección contra el ruido: Debido a su gran masa y ausencia de puentes térmicos, se pueden obtener reducciones sonoras de hasta 9 dBA, siendo ideal su instalación en edificios con alta presencia de tráfico rodado. 

● Aporte de espacio natural: Al colocar una capa de vegetación, recuperamos la superficie ocupada por el edificio, además de crear un espacio natural en el que la vegetación autóctona crecerá con facilidad.